A continuación, vamos a repasar tres tipos distintos de experimentación animal (para docencia, para industria -concretamente industria cosmética-, y para el ámbito biosanitario) y maneras de experimentación sin animales no humanos actuales en cada campo. De esta forma, intentamos concretar con ejemplos actuales un tema tan amplio como es el de la situación en este momento de la experimentación animal y de las posibilidades que hay de realizar experimentos sin animales no humanos.

La cuestión de las alternativas

Para los organismos oficiales, las “alternativas” a la experimentación animal no se limitan a los métodos que evitan el uso de animales, sino a todos aquellos que cumplen con alguno de los postulados del “Principio de las tres erres”. Este principio se refiere a reemplazar los métodos de experimentación que usan animales por aquellos que no los usan, reducir el número de animales cuando sea necesario utilizarlos, y refinar las técnicas para aminorar su sufrimiento.

Si bien para nosotras las “alternativas” solo son aquellas que verdaderamente eliminan al animal del proceso de experimentación, nos parece necesario aclarar que estos son los métodos que los comités de bioética, gobiernos y empresas consideran alternativos, ya que el postulado de las tres erres es a lo que tienden todos los proyectos científicos europeos y lo que se exige desde los comités de bioética. Los partidarios de las tres erres ven los experimentos animales como un mal necesario para el progreso humano, intentando hacer la experimentación con animales lo más “ética” posible y mostrando una aparente preocupación por el bienestar de los animales de laboratorio (creando escalas de dolor, clasificando la lesividad de los experimentos, etc.).

Si bien siempre será menos malo usar 20 animales que 40, las tres erres desvían la atención y el debate sobre la justificación del uso de animales en experimentación.

Pensamos que la única alternativa aceptable a experimentar con animales no humanos sin tener en cuenta su voluntad ni sus intereses es, simplemente, dejar de hacerlo. Y pensamos también que cuando alguien está cometiendo una injusticia, es su responsabilidad dejar de cometerla y buscar otros caminos. Nunca se puede cargar a quienes se oponen a una injusticia con el peso de desarrollar prácticas alternativas y utilizar esa supuesta falta de alternativas ofrecidas para perpetuar la agresión.

En cualquier caso, como sabemos que es una pregunta recurrente, puedes leer sobre algunas alternativas pinchando aquí.

Prácticas en educación

En cuanto a las prácticas con animales no humanos, dado que muchos centros con una alta calidad educativa no las realizan desde hace años, parece sobradamente probado que no son necesarias para el aprendizaje. La situación actual en el Estado español es que las diferentes universidades y facultades pueden decidir la utilización o no de animales no humanos en sus prácticas (dentro de unos códigos de ética que exigen demostrar el valor educativo de dichas prácticas) así como la obligatoriedad de las mismas o la posibilidad de objetar o realizar prácticas sin utilizar animales no humanos. El colectivo antiespecista Askekintza [9] publicó en 2014 un informe sobre el estado de las prácticas con animales no humanos en las diferentes universidades del Estado español. [10]

Put and End to Animal Cruelty and Eploxitation (CC BY-SA 2.0)

Y de nuevo señalar que, aunque a quienes viven de o promueven la experimentación animal les gusta dar una impresión de profesionalidad y escrupulosidad, la labor constante de activistas y organizaciones muchas veces revela una realidad bastante diferente. Un ejemplo cercano lo tenemos en la Universidad Complutense de Madrid y la campaña Transparencia Animal UCM [11] que denuncia la situación de los animales encerrados en la facultad de Veterinaria. [12]

Fuentes

Industria cosmética

Dado que hay un poco de confusión a este respecto, intentaremos repasar brevemente la situación actual en cuanto a legislación. La Directiva sobre Cosméticos de la UE (76/768/EEC) requiere que cada nuevo producto cosmético lanzado al mercado europeo haya sido evaluado en cuanto a su seguridad para la salud humana usando métodos aceptados por los comités científicos y por los organismos reguladores. La 7ª Enmienda a la Directiva de Cosméticos de 1976 dio como resultante la Directiva 2003/15/EC, la cual introduce una progresiva prohibición en el uso de animales para pruebas cosméticas y en la comercialización de productos experimentados. Desde marzo del 2009 está prohibida la experimentación de ingredientes cosméticos en animales en la UE, independientemente de que exista o no una alternativa válida, así como la venta, marketing o importación a la UE de cualquier cosmético o ingrediente experimentado en animales después de esa fecha.

Understanding Animal Research (CC BY 2.0)

En principio, esta Directiva parecería ser el fin de la experimentación con animales para fines cosméticos en la UE; sin embargo, tres tipos de experimentos con animales fueron excluidos de esta prohibición: la Toxicidad de dosis repetidas, la Toxicidad reproductiva y la Toxicocinética (los animales son forzados a ingerir la sustancia y en la necropsia se examina cómo se distribuye la sustancia en los distintos órganos), hasta marzo de 2013, momento en el cual la aplicación de la normativa se extendería también a estos tres tipos de experimentos. Y, aunque algunos sectores europeos pidieron una moratoria de su aplicación, finalmente esta prohibición ha entrado en vigor el 11 de marzo del 2013 momento desde el cual no se podrá comercializar en la Unión ningún producto cosmético que se haya experimentado en animales. Bien es cierto que una misma marca puede estar paralelamente vendiendo productos no experimentados en animales en la U.E., pero testando otros productos en animales no humanos, para su distribución en otros mercados que exigen la experimentación animal previa, como es el caso de China.

También la norma presenta algunas excepciones que no sabemos muy bien cómo influirán en la eliminación definitiva de la experimentación animal para productos cosméticos.[13] Al mismo tiempo, el parlamento europeo ha declarado su intención de conseguir que la prohibición tenga alcance mundial. [14]

A día de hoy, no podemos decir que la situación sea muy clara, además de albergar serias dudas sobre los motivos que llevan a desarrollar estos cambios legales.

Fuentes

Experimentación biomédica

El número de animales utilizados para estudios de enfermedades, tanto humanas como animales, en la UE, representó en 2012 alrededor del 60% del número total de animales empleados para fines experimentales.

Grupos animales que se usan mayoritariamente para el estudio de cada enfermedad:

• Cáncer: roedores.

• Enfermedades mentales: roedores.

• Enfermedades cardiovasculares: conejos, ratas y carnívoros.

• Enfermedades específicas de animales: carnívoros, aves, artiodáctilos y perisodáctilos, es decir, gatos y perros y animales de granja, los dos grupos de interés para la especie humana.

Validez científica de los experimentos

Sería imposible hacer un repaso sobre la validez científica de cada uno de los experimentos que se llevan a cabo con animales, ya que nos falta el conocimiento científico necesario y habría que analizarlos uno por uno. Creemos que, además, éste no es el argumento sobre el que construir la crítica a la vivisección: el argumento debe ser la cuestión ética. Un experimento es ético o no desde su concepción inicial, es decir, a priori. Si un experimento requiere quemar vivos a cientos de ratones para analizar su respuesta al dolor (este es un ejemplo verídico que se lleva a cabo actualmente), ese experimento no es ético en sí mismo, independientemente de que sus resultados no sirvan para nada o den una respuesta clave para la fabricación de un nuevo analgésico.

Cmdragon (CC BY-SA 4.0)

Así mismo queremos intentar evitar dos tipos de generalizaciones:

a) Las que califican todos los experimentos con los demás animales como un fraude científico que obstaculiza el avance de la ciencia.

b) Las que argumentan que la experimentación animal es básica para el avance de la ciencia y para mejorar la calidad de vida de la humanidad.

Científicamente, la experimentación con los demás animales es una técnica más, que puede ser válida para algunos fines e inválida para otros. Sin embargo, actualmente, la experimentación con los demás animales está sobrevalorada en cuanto a su utilidad científica, usándose para cualquier cosa y siendo condición obligatoria para la comercialización de casi todas las sustancias con cierta toxicidad. Ante esto, muchos médicos e investigadores (por ejemplo, la organización Äezte gegen tierversuche) [15] han señalado de los peligros que entraña la experimentación animal y las altísimas tasas de fracaso cuando los resultados obtenidos con los demás animales se aplican a humanos; pero son críticas que raramente llegan a la sociedad.

Son muchos los ejemplos de casos en los que la experimentación animal ha resultado nefasta para el avance científico, pero no es nuestra intención recopilarlos. Como hemos dicho anteriormente, nuestro rechazo a la experimentación con animales no humanos se fundamenta en la ética, y ahondar en detalles técnicos pensamos que distrae la atención y desvía el debate sobre la cuestión central.

Fuentes

Por qué se sigue experimentando con animales no humanos

Es difícil saber con exactitud todas las razones por las cuales la experimentación con animales no humanos sigue existiendo y creciendo. Aquí van algunas posibles:

  • Inercia: siempre ha sido así.
  • Obligación legal y política: leyes muy anticuadas.
  • Intereses creados.
  • Nuevas líneas de investigación científica (transgenia animal, xenotransplantes, etc.).
  • Generación continua de nuevos productos.
  • Se generan gran cantidad de datos, y con ellos, de publicaciones; el número de publicaciones favorece las subvenciones, el prestigio y el desarrollo de la carrera científica.
  • Elección de la especie que mejor se ajuste al objetivo.
  • La ciencia y la tecnología como nueva religión y su avance como solución a todos los problemas.
  • Moralmente aceptada por la sociedad (especismo).

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